Preparando café en un “Clever Dripper”

Desde que inicié este blog siempre tuve en mente que no estaría enfocado en un solo tema, sino que publicaría sobre cualquier cosa que fuera de mi interés como lo son los videojuegos, las películas, el anime y quién sabe qué más, sin embargo algo bastante importante sigue faltando y aún me sorprendo al ver que el sitio de ese tal Dex no tiene una sola entrada sobre un bien que ocupa un lugar bastante importante en mi vida, el café. Así que sin más, mientras escucho una mezcla de country, rockabilly y psychobilly, me dispondré a hablar de una de mis más recientes adquisiciones, el clever dripper.

Este es sin duda uno de los dispositivos más interesantes que he encontrado en el mundo del café, cuando la buena Anita me contó sobre él me pareció bastante interesante, aunque no entendía bien su principio me imaginé algo similar al dripper de inmersión de Bonavita, sin embargo al obtener el mío descubrí que los principios físicos y mecánicos de este eran muchísimo más sencillos, lo que lo convierte en una verdadera obra de ingeniería por su simpleza y eficacia.

El clever es por lo que sé un invento japonés, con una forma muy similar a la de la Melitta, pero a diferencia de los conos de goteo tradicionales, el clever no solo utiliza el principio de filtrado por gravedad, sino que además usa la extracción por inmersión como la prensa francesa, lo que genera una taza limpia pero con carácter, de sabores menos sofisticados pero marcados, y una sensación de suavidad en boca generada por el filtro de papel, llegando incluso a conservar parte de la acidez dependiendo del perfil del café usado.

Su funcionamiento es simple, un cono en la parte superior con paredes que forman una “V” y bajo este una pequeña base con una válvula sencilla, por simple gravedad además del peso del liquido, esta se mantiene cerrada de manera hermética, al apoyar la base sobre un recipiente, la presión hace que la válvula suba, abriendo el canal por el cual el café comienza a caer. Si bien suena complicado en teoría, al tener uno de frente es fácil de comprender y su simplicidad es realmente sorprendente.

Ahora la pregunta más importante ¿cómo se prepara un café en el clever dripper? Pues es bastante sencillo, lo principal es poner un filtro de papel en el clever, purgarlo, poner el café molido, agregar agua, y poner sobre un recipiente después de unos minutos para que se filtre, tan simple como eso, no obstante lo más importante respecto a cualquier preparación de café, y una de las cosas que más me gustan, es la experimentación, ninguna receta es perfecta, siempre cualquier variable, por mínima que sea, afecta el resultado final, por lo que decirles qué hacer me parece poco indicado, a pesar de ello por supuesto, se pueden dar consejos y compartir experiencias para facilitar un poco el proceso, es por eso que aquí os dejaré los pasos de la que en mi opinión fue la mejor taza que he logrado obtener con mi clever dripper.

Como primer punto, el café que utilicé fue un blend de las variedades Borbón, Caturra y Typica, todas con origen de Chemesquemena, Cesar (Colombia), cultivadas entre los 1400 y los 2000 metros de altura, con proceso de lavado y secado al sol, y una tostión media. Al ser un método de inmersión decidí utilizar una molienda gruesa. La cantidad usada fue 32g de café para 400g de agua (8% – 1:12 aprox.). La temperatura inicial del agua fue de 90ºC (194ºF), y el filtro utilizado fue uno genérico para drippers tipo Melitta.

Con estos datos y el dispositivo precalentado y purgado, agregué los 32g de café, tras esto procedí a agregar 80g de agua e inicié el cronómetro desde el contacto con la primera gota, en lugar de permitir el bloom revolví suavemente para asegurarme de que todas las partículas entraran en contacto con el agua hasta que el contador marcó 30 segundos, después de esto agregué otros 320g de agua para ajustar los 400ml para los que está diseñado el clever y lo tapé. Cuando el cronómetro indicó 2:20, realicé una turbulencia suave de 10 segundos, y puse de nuevo la tapa en su sitio. A los 2 minutos y 45 segundos inicié el proceso de filtrado sobre una prensa francesa, proceso que tomó 55 segundos, obteniendo así una preparación en un tiempo total de 3:40 desde el primer contacto entre el agua y el café.

El resultado fue una taza con con notas a chocolate y un residual afrutado, un balance casi perfecto con una acidez que aunque era notable, no resaltaba exageradamente, una bebida bastante limpia sin ningún residuo de partículas finas y una sensación bastante suave en la boca, creando una explosión de sabores que si bien no eran tan delicados, eran fáciles de percibir.

En otros experimentos cambiando cafés y moliendas he obtenido perfiles más chocolatosos y con menos acidez asemejándose más a las tazas obtenidas en una prensa, pero como siempre, todo depende de los gustos de cada quien, ya terminando he de decir que su limpieza es bastante sencilla y que su precio no es realmente alto, además de esto el referente visual le da cierto valor agregado a este método, haciéndolo no solo perfecto para obtener una buena taza sino también atractivo para deleitar a nuestros invitados o clientes (especialmente los modelos transparentes).

Miguel Montoya
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Geek colombiano, amante de la escritura, la buena ortografía, el café y los videojuegos.

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