Cáscara – té de café

La cáscara o té de café es un producto que probablemente muchas personas no conozcan, sin embargo esta es una bebida que ha existido por varios siglos y algunos aseguran que surgió incluso primero que el café que todos conocemos hoy en día hecho a partir de las semillas tostadas de la cereza de café.

¿Pero qué es la cáscara? para nosotros los hispanohablantes el nombre es bastante obvio, pues tal como se indica es una bebida hecha a base de la cáscara y la pulpa deshidratada del café; en el procesado del café el mucilago y la piel de la cereza se remueven en el despulpado y en la mayoría de los casos son simplemente desechados y en las mejores circunstancias vueltos abono, sin embargo en algunos países como Yemen o Etiopía estos “subproductos” han sido usados desde hace mucho tiempo para preparar infusiones llamadas qisher o hashara, en las cuales además se agregan otras especias para mejorar su sabor. El nombre de cáscara surgió del español y es así como se conoce en occidente, esto debido a que hace algo más de una década se comenzó a producir y a exportar este producto en latinoamérica, principalmente en Bolivia y El Salvador.

Si bien esta bebida es también conocida como “té de café”, la realidad es que de té tiene poco, pues no se hace con las hojas del café sino con la piel de su fruto, sin mencionar que proviene de una familia de plantas totalmente diferente. Otro punto a resaltar de la cáscara es su contenido de cafeína, si bien se puede encontrar en las bebidas preparadas con esta, su volumen es realmente bajo. Según las pruebas de laboratorio encargadas por Anette Moldvaer de Squaremileblog, incluso en las preparaciones más concentradas el contenido no superaba los 111.4 mg por litro, a diferencia de los 400 a 800 mg por litro que se pueden obtener en una preparación de café regular.

La preparación de una infusión de cáscara es bastante simple y no se requiere ningún equipo especial. Si eres un amante del té ya tendrás todo lo necesario: una tetera y un filtro quizá; para los que al igual que yo se mueven más en el mundo del café y no tienen idea de infusiones herbales, no os preocupéis, con una prensa francesa se puede preparar sin ningún problema, incluso con una Chemex o cualquier recipiente termorresistente y un colador, eso sí, un filtro de papel sí cambia de manera drástica el cuerpo y en parte el sabor de la infusión por lo que yo no recomendaría este tipo de filtrado, sin embargo ya dependerá de los gustos individuales el decidir si esta es una buena manera o no de realizar la preparación.

Respecto a la receta no existe una medida estándar para la relación cáscara-agua, personalmente he usado desde 4 hasta 7 gramos por cada 100 ml, en los cuales por supuesto varía su concentración, en cuanto la temperatura del agua, cualquiera entre 85 y 93 está bien, a diferencia del café no he encontrado realmente sabores a quemado o más amargos en relación a la temperatura. Con el tiempo aplica lo mismo, si bien en muchas partes se recomienda parar la extracción a los 4 minutos el dejarla más tiempo no hará que su sabor se dañé, he llegado incluso a extracciones de más de 10 minutos en las cuales simplemente su sabor es más concentrado.

¿A qué sabe? antes de hablar del sabor he de mencionar su aroma que es bastante dulce y extraño, curiosamente ese aroma y contrario al del café, sí se puede percibir como un sabor en la taza; la cáscara al provenir directamente de la cereza y no de la semilla contiene sabores dulces, frutales y ácidos que se encuentran de manera natural en la fruta aunque esto puede variar dependiendo del proceso y el tipo de café del que provenga. En mi experiencia jamás he encontrado amargos aunque no niego que sea posible conseguirlos. Su sabor exacto es difícil de describir para alguien como yo con pocas habilidades en la catación, no obstante las notas cítricas son claras y quizá algunas un poco herbales pero que no describiría como defectos sino como una característica. Una cualidad interesante de la cáscara es que el azúcar no invade ni disfraza su sabor, por el contrario lo potencia.

A continuación listaré cinco razones para probar el té de café:

  • Es una buena alternativa para quienes quieren experimentar cosas nuevas.
  • Su precio (al menos en bolsa para preparar en casa) es casi la mitad de lo que cuesta un café especial.
  • No contiene tanta cafeína (si es que la cafeína es un problema).
  • Es amigable con el medio ambiente.
  • Generas nuevos ingresos para los caficultores.

Pero esto no es todo, como dato adicional la cáscara también se puede extraer en frío (tipo cold brew), pon unos 10g por cada 100ml de agua, déjalo toda la noche en la nevera, opcionalmente agrega algunas rodajas de limón a la infusión, ¡y obtendrás una bebida sumamente refrescante para estos días de calor! aunque acá estamos en época de lluvias.

Si bien la cáscara o té de café es un poco difícil de encontrar aún, es probable que en tu tienda favorita de café sepan dónde conseguirla, si la ves dale una oportunidad, puede que te guste, puede que no, pero lo más seguro es que descubrirás nuevos sabores que jamás pensaste que podrían provenir del café.

Miguel Montoya
¡Sígueme!

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Geek colombiano, amante de la escritura, la buena ortografía, el café y los videojuegos. Estudiante de negociación internacional.

contacto@untaldex.com
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